La valoración de los bienes es la otra mitad del inventario. Sin valor, no hay base para los lotes, las compensaciones en metálico o las decisiones sobre indivisibles. La pregunta clave no es siempre «¿quién valora?», sino «¿necesito a un perito o basta con una estimación profesional fundada?».
Cuándo un perito independiente es imprescindible
- Bienes con mercado especializado: arte, antigüedades, colecciones, vehículos clásicos, instrumentos musicales.
- Bienes sometidos a obligaciones fiscales (impuestos sobre sucesiones o donaciones) en los que el valor declarado puede ser objeto de comprobación administrativa.
- Bienes en disputa abierta entre las partes, donde una valoración independiente actúa como punto neutro.
- Bienes de alto valor unitario respecto al total inventariado, donde un margen de error pequeño tiene impacto material.
Metodologías habituales
Tres aproximaciones cubren la práctica totalidad de los bienes muebles: valor de mercado por comparables (referencias verificables de operaciones recientes), valor de coste de reposición depreciado (relevante para bienes de uso) y valor por capitalización de flujos (raramente aplicable a muebles, sí a bienes que generan ingresos). Un buen informe explicita la metodología elegida y la justifica.
Qué exigir al informe pericial
- Identificación detallada del bien, con fotografías y referencias del inventario.
- Metodología aplicada y justificación de su elección.
- Comparables o referencias usadas, con fuente y fecha.
- Rango de valor, no solo un número, y supuestos clave que lo condicionan.
- Cualificación profesional del perito y declaración de independencia.
Integración en el expediente
El informe pericial se incorpora como documento del bien correspondiente, y su huella criptográfica (hash) se referencia en el log de auditoría con la fecha de incorporación. Si el informe se actualiza posteriormente, queda histórico y la nueva versión recibe una nueva huella, sin sobrescribir la anterior.